Esta frase, la he copiado de uno de
los varios mensajes recibidos como reacción a mis últimas dos entradas:
«El lugar de los
padres, está al lado de los hijos»  y «mi hija adolescente, me
rechaza».
Varias mujeres
inmigrantes han reaccionado con molestia, porque suponen que mis escritos
critican la «forma de ser» latinoamericana. Interpretan que
desvalorizo la figura de la madre, que es sagrada en nuestra cultura, Critico
que las madres hagan todo por reunificarse con sus hijos, cuando estos no tienen futuro en este país y cuestiono la obligación de los
hijos a obedecer ciegamente a sus padres. 

No copio los mensajes completos porque incluyen
algunas palabras ofensivas, pero copio algunos párrafos.
 Uno en particular
 resalta que: «nuestra cultura tiene de bueno las grandes familias,
la vida  siempre acompañados y solidarios, los amigos, la alegría, la
expresividad, características que faltan en esta cultura suiza». «En
Suiza señora psicóloga las personas son  frías, distantes, los hijos no
quieren a sus padres y los padres no quieren a sus hijos, las familias no se reúnen,
nadie visita a los amigos y la gente se suicida.» „En este país de robots,
la gente es rica pero sufre y nosotros en mi país seremos muy pobres, pero
felices»   en otra parte dice » yo no traiciono mi cultura como
Usted, yo soy muy latina y no he venido a cambiar.!Mi cultura se respeta
 señora psicóloga! y  si a los suizos no les gusta !que se
aguanten!»
 
Yo planteo a mis
lectores una reflexión: si la cultura latinoamericana se debe respetar, ¿no es
también merecedora de respeto la cultura suiza?  ¿por qué los suizos deberían
respetar la cultura de cada grupo de inmigrantes que vive en este país, cuando estos recien llegados no respetan las pautas culturales locales?. ¿Qué obliga a los suizos y suizas de este país a modificar sus costumbres, sus
tradiciones y sus estilos de relacionamiento?. 

Que los padres y los hijos en
este país no se quieren y en América latina sí, es mentira. En todos los países
hay hijos que no aman a sus padres y viceversa. Lo que difiere, es el estilo de
expresarlo. 
Que se vive mejor en América
latina,  entonces ¿por qué hay olas de personas dejando nuestros países
para venir a Europa ó USA en busca de trabajo? Que la gente en suiza es tan
infeliz que se suicida,  en América latina, madres en viviendo en pobreza, se
suicidan, luego de haber envenenado a sus hijos porque no soportan tanta miseria. En nuestros países tenemos
pocas estadísticas de salud mental, pero el suicidio en los estratos economicamente menos favorecidos es una
constante. 

Cada sociedad expresa en distintos fenómenos sociales sus disfunciones, aqui hay suicidios juveniles, en america latina adolescentes madres solteras de hijos no deseados. 
En relación a las culturas, una cosa es cierta: que ninguna cultura es superior a otra. Todas las culturas son merecedoras de
respeto. 

Mi punto es, que si venimos a vivir en la cultura de otros,  si
queremos vivir bien, es en nuestro interés como mujeres y madres inmigrantes,
intentar comprender la cultura local, aceptarla y adaptarnos. En la medida que
conocemos la sociedad y nos interrelacionamos, seguramente impregnaremos de
nuestros valores a nuestro entorno, pero de ninguna manera podemos pretender
que la sociedad tenga que funcionar según mis valores. por ejemplo, s
i la puntualidad y
la precisión son características que tienen  un alto valor en la sociedad
suiza, si  llegamos tarde a todas partes, si nuestros hijos llegan
tarde al cole y sin las tareas escolares terminadas, no pretendamos que el
sistema escolar se adapte a mi impuntualidad e imprecisión, no pretendamos
tampoco, que la maestra acepte con una  sonrisa las «mentirillas
blancas» que decimos para tapar la falta de responsabilidad.

Sobre la emocionalidad y la solidaridad en 
nuestro continente, estoy llena de consultas de mujeres que se sienten
explotadas por sus familias y no saben cómo liberarse, que viviendo más de una
década en Suiza, aún sacan la cuenta de lo que van a comprar, en la moneda de
su país y no comprar la mejor calidad de verduras o un buen par de zapatos,
porque tienen que mantener a hermanos, padres, sobrinos y otros
familiares,  y cuando desean vivir con
los estándares locales son acosadas por teléfono o Skype por sus familiares que
las acusan de haberse vuelto egoístas. Desearían cortar con la familia pero no
saben cómo. Algunas tienen hasta problemas matrimoniales, por “desviar fondos”
a sus países por que surge algún imprevisto o un nuevo familiar necesitado.

Cada cultura de este planeta merece respeto, debemos estar en paz con
nuestra identidad cultural, pero sobre todo debemos vivir adaptados a la
sociedad y a la familia a la que nos integramos. Si
no lo hacemos por nosotras mismas, hagámoslo por la generación siguiente,
nuestros hijos binacionales y biculturales, para que tengan una vida emocional
equilibrada y sana